Era una noche oscura, casi no se distinguía la luna llena, estaba cubierta por espesas nubes grises que amenazaban con soltar una horrible lluvia, yo corría por el bosque, no sabía que hacer estaba perdida.
En lo que corro, me tropiezo en la entrada de un enorme prado.
Me quede paralizada, no podía creer lo que tenía frente a mi vista.
Dos seres.
Uno parecía un enorme perro, al parecer era un lobo, pero, en frente de el había una estatua tallada delicadamente en piedra.
Lo que no me esperaba es que desde donde estoy, a la hermosa piedra le salían colmillos de su boca.
Después me di cuenta de que no podía se una piedra, tenía vida.
En eso el gran lobo se abalanza contra el hombre, el cual lo sostuvo con sus manos. Ellos peleaban a muerte.
El lobo no caía, pero el hombre tampoco, la lucha estaba reñida, al parecer el lobo rasgo el abdomen del hombre, lo cual le izo soltar un gruñido.
Me ahogue un grito.
Al parecer se dieron cuenta de mi presencia por que pararon de pelear, el hombre estaba abajo de la bestia.
En un parpadeo los dos seres desaparecieron del prado, salí corriendo, corro entre los arboles, asta que choque con una suave y helada pared, al chocar caí al suelo, era un hombre en frente de mi sin camisa, si no hubiera estado en el bosque a medianoche, se notaría el sonrojo en toda mi cara.
Estaba yo, sentada en la tierra con el hombre más hermoso que e visto en mi vista, el me miraba con enojo y odio, pero había algo más, pero lo que tenían esos hermosos ojos ónix no me asustaban, al contrario me hacia sentir segura y tranquila.
-Levantate- me dijo con una sonora y hermosa voz, me levante lentamente sin dejar de mirarlo, el también no dejo dejo de mirarme con esos hermosos ojos negros igual que todo en el- ¿Quien eres?
-Me llamo Alejandra- conteste en susurros, pero al parecer el me escucho bien- y tu como te llamas?
-No te incumbe- que hice yo para que el me trate así, que yo sepa lo único que e hecho fue ver una de sus pelea, por que, porque me duele e que me hable así, sera que siento algo por el, no, no puede ser el jamás me vería como algo más que un simple aperitivo.
Después todo paso demasiado rápido, él me había aventado contra un árbol, gemí de dolor, después el lobo estaba otra ves sobre el, esperen otra vez.
Voltie a ver al prado, estaba vació, los mismo que estaba peleando en el prado ahora están a dos metros de mi peleando.
Empezaban otra feroz, que jamás acabara, aunque ver a un hermoso hombre peleando contra un enorme lobo no se ve todo los días.
En eso el hombre inmoviliza al enorme lobo con sus dos brazos, al parecer le dijo al algo, pero el miedo recorria mi cuerpo, pero después de esa pelea no puedo dejar de ver el final, él hombre estaba sobre la espalda del lobo, la vestia no se podia safar, él hombre velozmente le encaja los colmillos al obo en el cuello, el animal emite un aullido de dolor.
No lo podía soportar más, salgo corriendo, aunque quiera esa esena no la podia ver más. El miedo recorre más rápido por mi cuerpo, la sangre del lobo, la cara de dolor, el hermoso rostro de él con una mueca de asco.
Vuelvo a chocar contra n pared fría, y me di cuenta de que era otra vez él, pero esta vez fue diferente, aun así cerre los ojos. Él me agarro de la cintura y me acorralo delicadamente contra el árbol, me siento en la espada contra la pared.
Aun con los ojos cerrados, senti su aliento sobre mi oreja,mientras hablaba pausadamente.
-Una humana como tu no deveria estar aqui.
Senti como mis piernas temblaban, temia que mi cuerpo se rompiera en pedazos. Pero, en verdad era miedo o es que me gustaba la situación.
-Yo...solo...me perdí- hable entrecortadamente, el tenerno en mi oido no facilitaba las cosas.
Poso su lengua en mi mandibula, luego por mi cuello, asta llegar a mi hombro, luego regreso por el mismo recorrido, y me susurro.
-Así que te perdiste- yo acenti levemente, esto me sacaba de mi poco autocontrol que me quedaba- eso quiere decir, que el destino nos unió- susurro
El destino, me repetí internamente, el destinos nos unió. Tal ves el sienta lo mismo por mi, que, que yo por el- suspiro- no lo puedo creer quien me viera diciendo estas tonterias
-Sabes- dijo él- él destino esta a mi favor... así que no o desperdiciare- a que se referia, estoy segura de que algo ara. Me quede como piedra, cuando el se despego del lobulo de mi oreja su lengua, y dijo- lo lamento pero,... dolera.
En eso siento algo perforar mi la piel de mi cuello, dolia, más que eso ardia, sentía que me habían tirado en un tanque de agua irviendo, más que eso, me lanzaron directamente al fuego, queria que me mataran, es una especie de calor cual no soporto.
Estoy gritando de dolor, de ardor, las dos cosas juntas, siento que mi corazón se esta quemando y se detiene lentamente.
-Tranquila- escucho su voz tan lejana y melodiosa, pero como quiere que me clame si el no es el que esta sufriendo esto- yo ya lo sufri, pronto pasara.
Me habla en el oido, mientras decendiamos y el me acostaba en su regaso, y él se recargaba en el árbol, poco a poco fui abriendo los ojos, y vi su perfecto rostro cercas del mio, pero poco a poco los volvi a cerrar.
El fuego aun ardia en mi interior, pero ya casi no siento el calor ni los latidos de mi corazón, morire, no, no puede pasar, y tampoco pensar él me espera viva y no lo defraudare.
En este momento me siento en paz, no ahí ardor ni latidos en mi corazón, siento pesados los parpados, pero comoquiera los habro.
Cuando mis ojos se acostumbraron a los reflejos de la luna, puedo notar que estamos en la misma posición de cuando enpese a centir que mis latidos disminuian.
-¿Te sientes mejor?- me pregunto con su hermosa voz.
-Si- le conteste mientrasmi mano recorrian las líneas de su rostro, al parecer le gustaba.
-Soy Adrian, es un gusto Alejandra- me saludo mientras sostenia mi mano derecha entre la suya, y me la beso.
-El gusto es mio Adrian- le dedique la sonrisa más hermosa que pude, aunque en ella había algo de dolor.
-Jamás te dejare sola- me prmetio, dandome un beso en la mejilla.
-Igual yo- fue lo ultimo que dije antes de darle un beso en los labios, un beso lleno de amo y calor.
En dos seres inmortales como mortales, el amor perdurara, apesar que los años, siglo, milenio y más el amor, nunca se acabara.
sábado, 12 de diciembre de 2009
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